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Caja. La fabulosa historia de Mateo y su amigo de cartón.

Caja es un cómic infantil protagonizado por Mateo, un niño inquieto e inteligente, aficionado a construir estaciones espaciales, que un día encuentra en la calle una caja de cartón. Lo que podría parecer la típica historia del niño que usa el poder de su imaginación con una simple caja vacía, nos sorprende en cuanto pasamos las primeras páginas. Y es que la historia, además de los múltiples valores que desarrolla, se ha enriquecido con elementos mágicos que incluyen un mago al que se le rompe su varita, una oscura casa encantada en mitad del bosque y muchas aventuras más.

Mateo supera la sorpresa inicial al descubrir que Caja es un ser animado, hiperactivo incluso, y se une con entusiasmo a su faceta creativa: ambos comparten el gusto por inventar, crear y construir cosas por uno mismo. Y de esta peculiar afición surgirá una atípica pero bonita amistad.

Caja - Caja. La fabulosa historia de Mateo y su amigo de cartón.

Caja me ha parecido una historia sencilla, entretenida, con sorpresas hacia el final, que gustarán a cualquier niño por su fácil lectura. Mi hijo de 8 años (creo que va perfecto para esta edad) lo devoró en un corto viaje en coche. No obstante, y como toda buena historia para niños, podemos encontrar más lecturas que enriquecen la trama. Caja es, por un lado, una historia sobre la amistad. Es la amistad entre una caja y un niño, sí, pero en ella están presentes la colaboración, el compartir aventuras y la promesa de seguir creciendo juntos. Es curioso cómo en un momento de la historia, el propio Mateo pasa del uso del “yo” al “nosotros”, aspecto que llama la atención de su madre.

Caja es igualmente una historia que nos hace reflexionar sobre las relaciones entre padres e hijos. El propio Mateo comenta a Caja que le presentará a sus padres, pues estos son muy abiertos y comprensivos. Y en medio de este mundo mágico, se recrea con mucho acierto un ambiente familiar cotidiano y moderno. Pero hay cosas que los adultos no pueden entender, precisamente porque ya no son niños, y por muy abiertos que sean, no podrían asimilar que una caja hablase. La reacción de los padres, inmovilizados y dormidos, es el reflejo del mundo adulto, que ha perdido la capacidad de incorporar con naturalidad las sorpresas a su vida.

Me parece un libro muy recomendable por los valores que transmite (amistad, compañerismo, colaboración, solidaridad…), por la ternura de sus personajes, y por su cuidada edición por parte de La Casita Roja. Tanto a mi hijo como a mí, nos han gustado mucho sus dibujos sencillos, pero muy cuidados, la tapa dura, la perfecta combinación entre viñetas y textos…

Todo un gran acierto.