Saltar al contenido
Librosymas.site

La inercia del silencio.

La poesía está en la red.

No hay duda de que vivimos una auténtica revolución poética en la red. La poesía, especialmente en forma de breves poemas con mensajes directos, alcanza gracias a plataformas como Instagram su mejor escaparate. Aunque beben de fuentes clásicas, las nuevas generaciones han conseguido envolver sus mensajes en nuevas formas visuales, recitados con nuevas cadencias, con nuevas palabras, abordando nuevas temáticas de lo cotidiano, y así están consiguiendo devolver una nueva vida a la poesía.

Es el caso de autoras como Elvira Sastre o Sara Búho, que comparten editorial, y que comenzaron en las redes sociales expresando sus sentimientos y han conseguido publicar sus propios libros y hasta hacer giras de recitales. De lo instantáneo de internet han llegado al papel que permite saborear las palabras, detenernos a pensar o simplemente a parar un momento para sentir. Todo un logro y un descubrimiento.

SARA BÚHO: UN NOMBRE CON VUELO POÉTICO

Sara Búho es el nombre artístico surgido de la unión de los dos apellidos de la autora, Bueno y Hormigo, pero también es fruto de su obsesión poética por las aves.

Nacida al amparo de las redes sociales, la cadencia de su voz resuena en este su segundo libro con tonos clásicos, puros e inocentes. Junto a las sorprendentes y profundas reflexiones verbales, a modo de aforismos que cuadran perfectamente en la brevedad y rapidez que exige internet, creo que algunos de su mejores y más sinceros poemas son aquellos que nos hablan de la experiencia de una niña frágil, silenciosa, pero protegida por el mar y por el alma de sus abuelos, que todo lo llenan. Creo que ha ido creciendo desde la red a la profundidad, alcanzando una mayor madurez.

DE LAS REDES VIRTUALES AL PAPEL

La inercia del silencio, publicado por Lunwerg, es un libro cuidado, de aquellos que te hacen recuperar la fe en el libro físico, que quieres tocar, llevar en el bolso, y observar detenidamente…  Destacan sus ilustraciones, un apoyo perfecto a las palabras, haciéndolas aún más auténticas. Esas palabras que han saltado de la pantalla del móvil a la página de papel y de ahí se instalan para siempre en el lector.

EL VUELO DEL SILENCIO.

La inercia del silencio es un libro bien estructurado. Dividido en cuatro partes, avanza en el conocimiento de la autora (y paralelamente del lector que se identifica con sentimientos universales), desde la infancia hasta las experiencias de juventud. Como ese pájaro que apunta su apellido, va pasando por distintas fases:

NIDO. El nido es el amparo de los abuelos frente al sufrimiento por la separación de los padres. De los silencios de esa infancia surgen ahora estos poemas:

Vengo de estar callada,
de observar.

De allí donde las heridas
curan más despacio,
pero sin riesgo de infección.

SOMBRA. Después el miedo a volar, un adiós, lo que no pudo ser, las jaulas de sus pájaros:

El amor es libre.
Nosotros somos la jaula.
Quizá si no hubiera dudado tanto.
Quizá si hubiera dudado un poco menos.
Hubiera llegado a tiempo a ti
Pero jamás hubiera llegado a este poema.

LUZ. Más tarde, y aunque siempre subyace el miedo, se atreve con la ilusión, la reivindicación del amor, la esperanza…

Llevo años escondiéndome de mí misma por miedo a los demás, pero ya estoy aquí queriéndome.
He aprendido.
Y te quiero.
Y todo va a ir bien.
Nos lo prometo.

Sé que te quiero
porque hay una niña asustada
dentro de mí
que cuando te mira
deja de llorar.

DESCENSO. Y finalmente, como apuntaba al principio del poemario sobre el vencejo que “el único modo que tiene de volver a volar es/ dejarse caer/ desde las alturas”, llega el descenso. En ese vuelo de descenso, también hay poesía, la de aceptación de una misma:

“Mi fortaleza es lidiar con la pena más veces de lo que me gustaría, mi fortaleza es lidiar con la sensibilidad y salir airosa del derrumbe una vez tras otra”.

Y es que una de las ideas recurrentes es la del miedo, un miedo anclado en el pasado, “miedo a la tristeza ajena y al mundo”, un miedo que paraliza e impide saltar y soltar. Pero también está el alma libre de pájaro que quiere volar, y lo hace a través de las palabras, y así va venciendo el miedo, que también parece timidez. Como los versos finales con los que acaba el poemario:

“Cuando veáis mis alas abiertas,
no temáis nada.
Será que al fin,
tras mil intentos,
ya no estaré ardiendo.”

Junto a ello, la autora defiende con orgullo la elección de su soledad, como una manera más de ser y estar en el mundo. El dolor, el sufrimiento, también alcanzan la belleza:

“El estado de ánimo que más inspira es siempre el menos recomendable”

De esa sensibilidad, advertimos que nos queda mucha voz poética con esta autora.

Otros títulos de la autora:

Si te ha gustado Sara Búho también te puede interesar Elvira Sastre.