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Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar

El pasado 16 de abril conocimos la triste noticia de la muerte por coronavirus del escritor chileno afincado en nuestro país, Luis Sepúlveda. Siempre ha sido uno de nuestros escritores favoritos, e Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, siempre ha estado en la lista de libros recomendados por los Departamentos de Castellano de la mayoría de institutos en nuestro país. De hecho, son muchos los alumnos a los que les ha llegado el mensaje de este libro enternecedor a lo largo de los últimos años. Pero no solo niños y adolescentes, también adultos, pues como apunta el subtítulo, está recomendada “para jóvenes desde 8 a 88 años”.

luis sepulveda - Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar
Luis Sepúlveda

LARGO TÍTULO PARA UN BREVE FÁBULA MODERNA CON MORALEJA

Lo cierto es que es una historia muy breve, pero absolutamente conmovedora. Protagonizada por animales (Zorbas, un gato negro y gordo, y la pequeña gaviota Afortunada), se localiza en Hamburgo, ciudad en la que vivió el escritor chileno durante varios años tras el exilio. Aunque fue publicada en 1996,  en ella se advierten ya temas tan de actualidad como la contaminación, las mareas negras, la destructora acción humana…, dejándonos un claro mensaje de concienciación ambiental. Y es que, frente a los animales, los humanos aquí aparecen como responsables de todos los males y peligros.

El argumento es sencillo, pero Sepúlveda tiene el don de atraparnos en él con la magia de la palabra: la gaviota Kengah ha caído víctima de la marea negra y no puede emprender el viaje de emigración. A partir de aquí, son muchas las enseñanzas, a modo de fábula moderna, que nos transmiten estos animales: la confianza, la amistad… y, sobre todo, la importancia de cumplir las promesas contraídas con honor. Porque, por encima de todo, esta novela es la historia de una promesa. El gato Zorbas le promete a la gaviota Kengah no comerse su huevo, cuidarlo y enseñar a volar al polluelo. A pesar de las dificultades y peligros constantes, Zorbas sigue cumpliendo su promesa, se rodea de sus amigos (como el gato Sabelotodo, que encuentra respuestas a todas las preguntas en la enciclopedia) y entre todos consiguen su objetivo. Y aunque en la historia también está presente el duelo y el dolor por la pérdida de la gaviota Kengah, prevalece el mensaje optimista. De hecho, la mayor lección que aprendió la pequeña gaviota Afortunada y que nos traslada a todos los lectores es que “solo vuela quién se atreve a hacerlo”.

En días como hoy, el mejor homenaje es releer o descubrir esta pequeña joya literaria o cualquier otra de su autor.